Reflexiones sobre la paciencia
“Al sabio la inteligencia lo hace ser paciente; es
admirable ver cómo perdona a los que le han hecho daño”. (Proverbios 19:11 PDT)
“Las personas sensatas no pierden los estribos; se
ganan el respeto pasando por alto las ofensas”. (Proverbios 19:11 NTV)
“Es de sabios tener paciencia, y es más honroso
perdonar la ofensa”. (Proverbios 19:11 TLA)
“La prudencia consiste en refrenar el enojo, y la
honra, en pasar por alto la ofensa”. (Proverbios 19:11 DHH)
"¡Mira lo que me hiciste hacer! ¡Por tu culpa
perdí los estribos!" ¿Cuantas veces habremos escuchado esta explicación
para justificar una explosión de ira? Salomón habla de dos tipos de personas:
aquellas que se dejan llevar por la ira y aquellas que tienen dominio propio. A
las primeras las llama necias, insensatas. A las otras las llama sabias (RV),
prudentes (DHH), sensatas (NTV). ¡Presta atención! Cualquier persona puede
airarse, pero eso no define quién es; sin embargo, "practicar" todos
los días esa misma actitud le hará necia o sabia, pues eso se volverá parte de
la persona. Entonces, cuando Salomón habla de un necio o un sabio habla de
alguien que ya ha hecho de la ira o la paciencia parte de su vida. Asimismo,
encuentro que Salomón define al sabio como aquel que es capaz de dominar sus
impulsos; de controlar sus emociones: el sabio "no pierde los
estribos" (NTV), es "paciente" (TLA), refrena el enojo (DHH).
Pero la antítesis de éste es el necio: aquel que se deja gobernar por sus
instintos; que no tiene la voluntad de poner freno a su enojo; que se reconoce
porque deja que sus emociones se desboquen. Finalmente, Salomón nos enseña que
el honor (valor, la importancia o el respeto) no se gana con títulos o dinero;
el respeto, la admiración y la honra serán los frutos obtenidos por aquellos que, con sabiduría, son capaces
de perdonar a los que les han hecho daño.
¿Qué podemos, entonces, decir de nosotros? ¿Estamos
practicando diariamente la ira o la paciencia? Reitero: la práctica hará que
seamos lo que practiquemos. ¿Somos o nos estamos volviendo sabios o necios?
¿Somos de los que dejamos que las emociones nos controlen o tenemos dominio
sobre ellas? ¿Qué vamos dejando detrás de nosotros: razones para ser tratados
con honra o deshonra?
Para comenzar a orar: Querido Dios: ayúdame a examinar
mis actitudes y a darme cuenta de aquellas que me están convirtiendo en alguien
que no quiero ser. Dame valor para reconocer cuando peco o le hago daño a mi
prójimo o a ti y a tener la voluntad necesaria para apartarme de aquello que te
ofende o que daña a las personas que están cerca de mí. Ayúdame a fortalecer
aquellas virtudes que ya estoy practicando porque cada día quiero parecerme más
a tu Hijo, Jesús, y andar como Él anduvo. En el nombre de Jesús, te lo pido,
amén.

No hay comentarios:
Publicar un comentario