viernes, 2 de diciembre de 2016

¿ACASO ME LLAMAN FOSFORITO?

Reflexiones sobre la paciencia




“Al sabio la inteligencia lo hace ser paciente; es admirable ver cómo perdona a los que le han hecho daño”. (Proverbios 19:11 PDT)

“Las personas sensatas no pierden los estribos; se ganan el respeto pasando por alto las ofensas”. (Proverbios 19:11 NTV)

“Es de sabios tener paciencia, y es más honroso perdonar la ofensa”. (Proverbios 19:11 TLA)

“La prudencia consiste en refrenar el enojo, y la honra, en pasar por alto la ofensa”. (Proverbios 19:11 DHH)

"¡Mira lo que me hiciste hacer! ¡Por tu culpa perdí los estribos!" ¿Cuantas veces habremos escuchado esta explicación para justificar una explosión de ira? Salomón habla de dos tipos de personas: aquellas que se dejan llevar por la ira y aquellas que tienen dominio propio. A las primeras las llama necias, insensatas. A las otras las llama sabias (RV), prudentes (DHH), sensatas (NTV). ¡Presta atención! Cualquier persona puede airarse, pero eso no define quién es; sin embargo, "practicar" todos los días esa misma actitud le hará necia o sabia, pues eso se volverá parte de la persona. Entonces, cuando Salomón habla de un necio o un sabio habla de alguien que ya ha hecho de la ira o la paciencia parte de su vida. Asimismo, encuentro que Salomón define al sabio como aquel que es capaz de dominar sus impulsos; de controlar sus emociones: el sabio "no pierde los estribos" (NTV), es "paciente" (TLA), refrena el enojo (DHH). Pero la antítesis de éste es el necio: aquel que se deja gobernar por sus instintos; que no tiene la voluntad de poner freno a su enojo; que se reconoce porque deja que sus emociones se desboquen. Finalmente, Salomón nos enseña que el honor (valor, la importancia o el respeto) no se gana con títulos o dinero; el respeto, la admiración y la honra serán los frutos obtenidos  por aquellos que, con sabiduría, son capaces de perdonar a los que les han hecho daño.
¿Qué podemos, entonces, decir de nosotros? ¿Estamos practicando diariamente la ira o la paciencia? Reitero: la práctica hará que seamos lo que practiquemos. ¿Somos o nos estamos volviendo sabios o necios? ¿Somos de los que dejamos que las emociones nos controlen o tenemos dominio sobre ellas? ¿Qué vamos dejando detrás de nosotros: razones para ser tratados con honra o deshonra?

Para comenzar a orar: Querido Dios: ayúdame a examinar mis actitudes y a darme cuenta de aquellas que me están convirtiendo en alguien que no quiero ser. Dame valor para reconocer cuando peco o le hago daño a mi prójimo o a ti y a tener la voluntad necesaria para apartarme de aquello que te ofende o que daña a las personas que están cerca de mí. Ayúdame a fortalecer aquellas virtudes que ya estoy practicando porque cada día quiero parecerme más a tu Hijo, Jesús, y andar como Él anduvo. En el nombre de Jesús, te lo pido, amén.

No hay comentarios:

Publicar un comentario